GUIAS:

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GUIAS DE LA CATEQUESIS

Al presentar la historia de La Catequesis Familiar queremos Celebrar el paso de Dios en la vida de las Familias y resaltar la obra que, a través de este programa, el Señor ha realizado en el caminar de su Iglesia.

La Catequesis Familiar es un don del Espíritu Santo a la Iglesia, en respuesta al hambre de Dios y al hambre de pan de su pueblo.

Antes de entrar en detalles sobre los acontecimientos de su creación y su avance ininterrumpido, es de sumo interés destacar el contexto eclesial y social en el cual nació La Catequesis Familiar y cómo surgieron las profundas motivaciones que la impulsaron.

La Catequesis Familiar, como toda catequesis, es la comunicación de la Revelación que nos hace entrar en con¬tacto con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Dios es asequible para nosotros, sobre todo por la Revelación de su Hijo Jesucristo a quien acce¬demos por la Iglesia que quiere mantener la doble fidelidad a Dios y al hombre para que se comuniquen mutuamente. “A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, él lo ha contado” (Jn 1, 18).

El fundamento teológico de toda catequesis es por tanto la relación que mantiene con Dios y con quienes nos lo hacen conocer: es decir, Cristo y su Iglesia. Esa fidelidad a Dios no puede olvidarse del hombre, en todas sus dimensiones. De lo contrario cualquier comunicación sería distorsionada e ineficaz.

La Catequesis Familiar es un anuncio de Cristo, liberador de la persona, de la familia, de la Iglesia y de la sociedad. Parte del hambre de pan y del hambre de Dios que constatamos en la persona y la familia. Propone como respuesta la palabra de Cristo, que nos convoca a satisfacer el hambre de Dios y el hambre de pan, siendo ésta, tarea de la Iglesia, comunidad de los que hacen del evangelio de Jesús, su luz y su camino. Para entender bien este fundamento teológico consideramos tres dimensiones, que, para facilitar la exposición distinguimos: Cristo, la Iglesia y el hombre.