UN POCO DE HISTORIA GUADALUPANA:

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La parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe nació por decreto de Mons.José María Caro, Arzobispo de Santiago,en el año 1947, La nueva parroquia fue entregada a perpetuidad a los sacerdotes de la Orden Madre de Dios quienes habían llegado a Chille desde Italia el año anterior a la localidad de Quinta de Tilcoco, al sur e Rancagua invitados por el entonces obispo Eduardo Larraín Cordobez. Los sacerdotes que llegaron a vivir a esta nueva parroquia fueron los padres Baldo Santi Lucherini y el P. Mario Feroci Rosa, siendo el primer párroco el P. Mario de apenas 27 años.

La nueva comunidad católica surgía en el sector de Blanqueado o matadero, en un espacio reducido de lo que había sido la capilla de Guadalupe, consistente en una obra pequeña de adobe, sin casa habitación, ni baño. La capilla de origen era atendida por los sacerdotes asuncionistas de la Basílica de Lourdes.

Los inicios de la nueva comunidad religiosa fueron duros y pobres, San Pablo estaba surcado por los carros tirados por caballos y después por electricidad, a menudo recorrían la avenida los arreos de animales que llegaban a la Estación Central y eran traídos en manada al matadero. Las calles de por sí eran peligrosas y eran pocos los barrios constituidos como poblaciones o villas, abundaban las chacras y algunas viñas y hacia el poniente se extendía el sector llamado Barrancas en donde era posible encontrar gente viviendo en cuevas excavadas en la arena blanca de origen volcacutenico.

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En poco tiempo se consolidó una comunidad fuerte y generosa que anunció el Evangelio y se abrió a la catequesis, son memorables algunas personas que se recuerdan por su entrega generosa tanto en el campo de la catequesis como en las obras de caridad, entre otras debemos mencionar a algunas de ellas y con miedo de olvidar a muchos. Nuestra gratitud a la Señorita Rosario Palominos, a la familia Coppa, a María Mendoza, Germán Puga, la familia Madrid y tantas otras personas fieles, generosas y desinteresadas que han construido nuestra Iglesia Parroquial.

Uno de los apostolados más interesantes de la comunidad religiosa fue el de la promoción humana y la motivación de los niños y jóvenes del sector. Por iniciativa del P. Baldo se construyó una cancha de uso múltiple, se fundaron diversos clubes de deportes, siendo el más original el de hókey sobre patines que llegó a disputar una final sud americana en la misma cancha parroquial.

Fueron los jóvenes, niños y sus familias quienes ayudaron a construir los espacios necesarios de la casa parroquial, las salas y pavimentación mínima, los arreglos de la Iglesia y sacristía. Durante los años 50 y 60 la vida parroquial se consolidó y llegaron nuevos refuerzos a la comunidad religiosa y parroquial, con muchísimo cariño se recuerdan a los sacerdotes que han desempeñado su apostolado en esta comunidad, los padres, Baldo Santi, Mario Feroci, Domingo Cipollini, Guildo Pierotti, Leone Luccarano, Angelo Pernachi, Franco Piro, Fernando Guzmán, Leandro Speranza, Bruno Dessi, Guillermo Arceu, Oscar Blanco, Pedro Figueroa, Ricardo Díaz, Robinson Fuenzalida, algunos vivos, algunos retirados del ministerio y otros continúan sirviendo al Señor en el ministerio sacerdotal.

La década de los sesenta fue de urbanización, las calles se llenaron de casas y poblaciones, crecía la comunidad parroquial y las necesidades básicas, faltaban colegios, locomoción, servicios públicos, acceso a la salud, policía, etc. La ciudad crecía y la comunidad parroquial también, se accedió a un dispensario llamado del Perpetuo Socorro, a la Ayuda Fraterna dirigida a asistir a los más necesitados que venían de todas partes a buscar algo de comida, ropa o ayuda material. A finales del sesenta y principios del setenta hubo una toma masiva de terrenos en el sector del matadero de Blanqueado, nació el campamento Che Guevara y luego la Villa Santa Anita, fruto del tesón de sus habitantes y de su comunidad cristiana lograron levantar la capilla San Juan Diego de Guadalupe, después de años de espera y sacrificios, hoy la comunidad de Juan Diego es próspera y fértil, varios grupos continúan funcionando en ella, promoviendo el desarrollo humano y la fe de sus miembros.

En los años setenta los padres se dieron a la tarea de construir un colegio en el sector de Radal esquina de Edison con la idea de ofrecer a los jóvenes una educación técnica de calidad, se fundo el Liceo Industrial Simón Bolívar y los talleres anexos ofrecían la posibilidad de aprender mecánica automotriz, entre otros oficios, con los años la iniciativa se perdió y se mantiene la capilla San Juan Leonardi para el culto de la gente del sector. En el mismo lugar nació el seminario “San Juan Leonardi” y después un consultorio de salud básica atendido por las religiosas “Pequeñas hijas de Jesús y Maria”, iniciativa que permaneció en actividad hasta finales de los años ochenta.

El 3 de Marzo de 1985 marcó una etapa en la historia de nuestra parroquia, el terremoto que asoló nuestro país, destruyó las bases estructurales del templo parroquial y hubo que demolerlo, por los buenos oficios del P. Baldo Santi y de ayudas extranjeras, se construyó un moderno templo de líneas lianas y mucha luz interior, poco a poco y con donantes anónimos, se fue terminando el piso que hoy luce radiante en mármol traído de Carrara. Las imágenes de madera son tallas del maestro Américo Manetti, el cielo de madera, nueva iluminación, detalles y rincones de oración y se ha pintado recientemente todo el interior del mismo.

En los 60 años de nuestra parroquia se han completado 27 libros de bautismo con un total de 500 inscripciones cada libro lo que da un resultado aproximado de 13500 bautizos efectivamente realizados, más de la mitad del sector parroquial, son miles también los niños y niñas que han celebrado su Primera comunión y confirmación, Matrimonio y aniversarios; así como miles de hermanos que han recibido la bendición y la despedida de manos de nuestros sacerdotes y diáconos en el momento de la partida.

Después de sesenta años de vida intensa y fructífera, le damos gracias a Dios por todo el bien que nos ha hecho a través de la existencia de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe de la Orden Madre de Dios